martes, 24 de septiembre de 2019

Dos espadas se clavan en mi pecho cuando entra por la puerta la idea de no ser suficiente y de que nunca podré serlo. Ya conoce la casa, la siente su hogar.
Derrepente me siento el protagonista de El Túnel de Ernesto Sabato, rumiando para siempre en mis propias alucinaciones, dudando al principio de mi propia mente, sabiendo que es una embustera, pero al final entregándome entera a la creencia de la conspiración en mi contra, de la comedia.
Intento quitarme esta piedra que pesa como el mundo, pero ha pasado tanto tiempo que ya es parte de mí.
¿Cómo llegue aquí?
Yo esperaba bajarme una estación antes.

Septiembre 2019
4:33