sábado, 10 de octubre de 2015

Mía

No tan querida, y querida mía:

Haz crecido conmigo, tenemos la misma edad, nos miramos igual. Hemos jugado juntas, haz jugado conmigo y yo lo he hecho contigo, jugando a ver quien manda en este recipiente de piel y de papel a veces. Estas tan cerca que te olfateo. 
Necesito todas las fuerzas universales de mi lado para poder controlarte, eres fuerte porque ni eso te detiene.
El caso es, que estoy cansada de luchar contra ti. Izó la bandera blanca por nuestro bien, tuyo, mío y el de las personas que nos rodean y me quieren, porque su corazón cuelga de un hilo cuando mi cara se convierte en la tuya, y me tienen que revisar el cuerpo para ver tus huellas, y posteriormente unirse a esta maldita guerra donde no sabían si atacarme a ti o a mí. Me duele pero te gusta.
No me rindo, solo no voy a vestirme de soldado una vez más.

Las dos queremos vivir, pues vivamos juntas. Las dos queremos morir, pues moriremos juntas.

Soy tuya y eres mía.
Mía.

miércoles, 7 de octubre de 2015

No quiero ser la persona con la cual quieras huir, quiero ser la persona por la que te quieras quedar.


domingo, 20 de septiembre de 2015

¿Qué tengo que hacer para callar todas las voces que hay en mi cabeza?
¿Qué tengo que hacer para dejar de sentirme tan cansada, que hasta para abrir los ojos tengo que emplear todas las fuerzas que me quedan?
¿Qué tengo que hacer para que me deje de doler? Que me deje de doler el cuerpo, el pecho que tengo a carne viva y la garganta que guarda todos los gritos de mi existencia.
¿Qué tengo que hacer para dejar de odiarme, de odiar esta piel, de odiarme toda?
Me siento en una carretera eterna donde los vidrios del coche están abajo, y el aire pega con toda su fuerza, sintiéndose denso y asfixiante. Gradualmente, y luego, de repente.

domingo, 12 de julio de 2015

1/1

Eres todo lo bueno del mundo.
Eres nieve en verano, las lluvias de agosto, los domingos en pijama, el silencio cómodo, fresas con chocolate, las canciones de un viaje en carretera, un suéter gigante en invierno, un café y un cigarro en la mañana.

Me haces agradecerle a todos los dioses de todos los universos por haber conspirado para llevarme hasta a ti. Hemos avanzado juntos, siempre haciéndonos cargo del otro para que no se quede atrás.
Te conocí en el peor y el mejor momento de mi vida. Y es que así eres tú, aunque nunca has sido puntual, siempre eres oportuno.
He superado mis miedos a ti, y ahora sé que no debí de haber tenido miedo; porque no lastimas, sanas.

En otras cosas, ¿cuándo mis mañanas van a dejar de sentirse tan solas?